martes, 27 de diciembre de 2011

UN DIA CUALQUIERA….

En mis años anteriores, los días transcurrían tenues e inoficiosos… procuraba conectar mi mente en cosas vanas y ligeras… concebía una vida llena de trabajo muy bien remunerado… trasnochaba aferrada a un propósito locuaz de mente joven y desordenada ávida de experiencias nuevas que abrieran puertas ocultas en este mundo transitorio…
No me importaba mucho el trascurrir de los días… sujetaba mis ideas en discursos baratos y vacios, no me preocupaba por despertar consiente de mi vida hueca y presumida…
Pero un día cualquiera… mi mundo se engancho a lo abstracto… emprendí una tarea ardua y desgastante… pero bien retribuida… el tiempo ya no me pertenece desde entonces, mis pensamientos infiltrados cambiaron su esencia y su ambigüedad… Cada parte de mi ser opto posiciones inusuales, mi corazón por ejemplo, argumentando su extravía en un sentimiento extraño… se anclo en otro ser… sometiendo mis emociones a los sucesos ajenos a mi voluntad…
Despertó sin aviso el amor puro e ilimitado, desinteresado e incansable de luchas largas y días eternos… el que protege y procura el bienestar de otro “Ser”…
Jamás imagine conformar para mi ego tantas profesiones juntas, pues ser madre es hacer de enfermera, profesora, arbitro, nutricionista, GPS, sicóloga y hada madrina, todo en un mismo día y sin siquiera darse cuenta de ello…
Es llorar por dentro las derrotas , pero a la vez dibujar una sonrisa en los labios, evitando que se te note la tristeza …Es enseñar a vivir, con triunfos y errores, Es ayudarle a que se levante cuando se cae, sanar sus heridas, pero nunca evitarle las caídas, pues estas son una experiencia mas que forja su personalidad…Es saber pedir perdón cuando sabes que te has equivocado y haz causado dolor en su alma…Es saber escuchar sus problemas, y entenderle, sin reprocharle nada, Es saber tranquilizarle cuando tiene miedos, y hacerle comprender que tu también los tienes y que eso te hace mas humano; en fin, ser madre, es volver a sumar, a restar, a multiplicar y dividir, es jugar nuevamente a las muñecas o al balón… es entregar tus días a cambio de una dulce sonrisa, hallar en un “te quiero” la tranquilidad y certeza de ese amor puro, e ilimitado …
A veces es inexplicable encontrar razones y palabras que describan con exactitud cada sentimiento…
Solo se que desde aquel día.. Vivo por “Ella” y para “Ella” … que no concibo mis días sin su presencia, sin su abrigo y sus sonrisas… que a pesar de los limitantes físicos y deterioros en su salud, cada cosa se disfruta al máximo, con el miedo, claro esta.. De despertar algún día sin su figura… y es allí donde tanto amor engalanado de virtudes llega a su máxima expresión… entregar mi vida a cambio de la suya…
Tal vez… un día cualquiera… andaremos de la mano con la certeza de un deber cumplido… “amarnos por siempre”

Para mi hija!.... la razón de mi existir!

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