Me gusta escribir sobre la utopía, porque es el único lugar en el que mis anhelos parecen tomar forma sustancial,
por eso, cuando tengo necesidad de hacerlo me voy allí, a ese mar infinito de alucinaciones ingenuas y en el que siempre encuentro consuelo.
Mi corazón es de tierra, pero mi alma es de líquido elemento.
Lágrimas, muchas lágrimas...pero no todas de tristeza.
Muertes, muchas muertes...una.. dos...tres...
Todas sin despedidas... solo silencio y dolor
Paseos deliciosos de mi rutina nociva, con sol, lluvia, niebla…
arcoíris y amapolas, nubes de infinitas formas, y al fondo...las montañas.
Soledad, a veces deseada pero otras... echando en falta una caricia.
Amigos que se van, otros vienen y también los de siempre, los incondicionales.
Despedidas y reencuentros.
Enfermedades y hospitales.
También risas, pocas, pero al fin y al cabo risas.
Noches estrelladas y otras sin estrellas.
Siempre el sol o la luna al fondo.
Silencios, esperas, decepciones, alegrías.
Pero siempre mi cabeza alta y mi corazón abierto.
No quiero ser una mendiga que pide y exige.
Quiero ser una dadora, que entrega todo su corazón…
.... Para alcanzarlo, hay cuatro pasos...
El primero: estar aquí y ahora.
El segundo: aprender a transformar los venenos en miel...
El tercero: compartir las cosas positivas..
Y la cuarta: ser la nada (infinito vacio que espera ser colmado de nuevos atardeceres
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